jueves 4 de junio de 2009

La ranchera menguante


La Quinta Estación
Grupo musical

Últimamente, me estoy llevando muchas sorpresas. El trabajo en prensa cada vez es más rutinario. Cada vez hay más periodistas del lado de los gabinetes de prensa, agencias, grupos de representación, etc., que de los medios de comunicación. Eso lleva a la homogeneización de las informaciones, la pérdida de calidad, la falta de reflexión de contenidos, las agendas impuestas, los intereses comerciales no cuestionados... Pero a los que hacemos periodismo gráfico tambien nos afecta. Se produce una automatización del trabajo en el que no tenemos ni que pensar: ruedas de prensa, photocalls, actos programados... en los que lo único que tienes que hacer es ajustar el flash y gritar al personaje de turno para que te mire. Y claro, llega el día en el que puedes hacer algo más creativo y te pilla desentrenado. En los últimos días, he tenido la oportunidad de fotografiar a gente de la escena musical y los más sorprendente, algunos no han sido photocalls, sino que me han dado unos minutillos con los artistas. No había sido avisado previamente, por lo que no me he llevado flashes ni he planificado ningún tipo de sesión. Y ahí es donde al final tiene que salir la creatividad y efectividad, que como decía, en ocasiones uno tiene dormidas.
El otro día, fuimos a las oficinas de Sony a entrevistar a La Quinta Estación para la promoción de su último disco. Y tras el cuestionario de rigor, pude hacer unas fotillos al grupo. Reto: Sacar algo aparente en unas oficinas y expresar las sensaciones que me transmiten. Su música no me gusta, pero al margen, la impresión que me dieron fue de desunión. De la formación original ya solo quedan dos integrantes que además han tenido graves conflictos personales recientemente (bodas anuladas y demás). Además ellos llevan dos maneras de mostrarse muy diferentes: ella muy guapa y arreglada, y él vestido de jueves por la tarde. Ella extrovertida, él todo lo contrario. De las oficinas de Sony, me llama la atención la estructura del techo con cierto toque futurista. No quiero que las fotos sean ñoñas (la imagen más habitual del grupo). Por lo que ya está: yo me tiro al suelo, tú me miras hacia abajo, relleno con un poquito de flahs rebotado... y este es el resultado.
En la otra foto buscaba un luz apagada que diera cierta tristeza. En el descansillo de una escalera estaba mi sitio, con ese pasamanos tan llamativo. Les pedí que no se miraran y listo.
Natalia la cantante se despidió muy efusivamente mientras Ángel regresaba a dar mas entrevistas sin decir palabra. Y nosotros nos fuimos corriendo a la presentación de un disco homenaje de Miguel Ríos, al que ya llegábamos tarde. Esta vez, nos encontrábamos con el inevitable photocall.